Hugo Severo Torres escapó del domicilio donde cumplía arresto domiciliario sin tobillera electrónica. La decisión de la jueza federal de otorgar esta medida vuelve a estar en el centro de las críticas.

La ciudad de Trelew, en Chubut, se encuentra conmocionada tras la fuga de Hugo Severo Torres, un hombre que cumplía arresto domiciliario en el barrio INTA bajo la insólita condición de “palabra de honor”. Según informaron medios locales, el hombre debía permanecer en la casa de su madre, pero no contaba con vigilancia electrónica debido a la falta de recursos del Ministerio de Seguridad provincial.

Una decisión cuestionada desde el inicio

La jueza federal Lilian Bórquez, de Comodoro Rivadavia, había dispuesto la medida a pesar del historial delictivo de Torres. En abril, la magistrada denunció que las autoridades no le habían proporcionado los medios necesarios, como una tobillera electrónica, para garantizar el control del detenido. Ante esta situación, optó por concederle el beneficio del arresto domiciliario con la única condición de no abandonar su residencia.

La falta de vigilancia fue duramente criticada en su momento, y la reciente fuga reavivó el debate sobre las condiciones en las que se otorgan ciertos arrestos domiciliarios. Desde entonces, la policía provincial lleva a cabo un operativo de búsqueda, mientras se espera la difusión oficial de la imagen de Torres para facilitar su localización.

Otro caso reciente: fuga y entrega voluntaria

El caso de Torres no es el único que genera polémica en Chubut. Ezequiel Ramón, otro detenido con prisión domiciliaria en Trelew, escapó hace pocos días tras arrancarse la tobillera electrónica durante una discusión con su pareja. Sin embargo, Ramón se entregó voluntariamente en la Comisaría 2ª, acompañado por su abogado, después de haber permanecido prófugo por un día.

El defensor de Ramón anunció que solicitará un nuevo arresto domiciliario, argumentando que su cliente se entregó por voluntad propia y que el tiempo en fuga fue breve.

Una problemática recurrente

La fuga de Torres pone en evidencia las limitaciones del sistema de control en los arrestos domiciliarios, especialmente en casos donde no se dispone de herramientas tecnológicas adecuadas como tobilleras electrónicas. Este tipo de decisiones genera críticas y preocupación en la sociedad, dado el riesgo que representa la falta de supervisión para la seguridad pública.

Mientras continúa la búsqueda de Torres, el caso sigue alimentando el debate sobre la eficacia y los riesgos asociados con las medidas de prisión domiciliaria en el contexto de recursos limitados.

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