Investigadores advierten sobre la disminución de cuerpos de hielo en el cerro Perito Moreno y Hielo Azul. Estas reservas son claves para actividades agrícolas y el suministro hídrico de localidades afectadas por los incendios recientes.
Los glaciares desempeñan un papel crucial en el ciclo hidrológico, actuando como reservas de agua esenciales para diversas actividades humanas y regulando los caudales de ríos y arroyos. Sin embargo, investigaciones recientes en Río Negro han revelado un retroceso significativo de estos cuerpos de hielo en la región de El Bolsón, lo que obliga a considerar alternativas para el abastecimiento hídrico a futuro.
Áreas más afectadas
El retroceso acelerado afecta a los glaciares del cerro Perito Moreno y al glaciar Hielo Azul, que desempeñan un papel fundamental en la provisión de agua para la localidad de Mallín Ahogado. Este pueblo, duramente golpeado por incendios en el verano pasado, depende del arroyo Pedregoso, cuyo caudal es alimentado en gran parte por estos glaciares.
Según Martín Nini, del Departamento de Aguas Provinciales de Río Negro (DPA), “la desaparición de los glaciares tendría un impacto directo en la disponibilidad de agua, ya que dejaría de abastecer el caudal base en épocas críticas como el verano”.
Pérdida progresiva documentada
El monitoreo de los glaciares muestra una disminución sostenida de su superficie en la última década. El glaciar Hielo Azul, por ejemplo, pasó de cubrir 515,000 m² en 2012 a apenas 401,000 m² en 2023. Mientras tanto, los glaciares norte y sur del cerro Perito Moreno también han perdido grandes extensiones: el glaciar sur, por ejemplo, redujo su área de 82,960 m² en 2021 a 53,465 m² en 2025.
Incluso, entre 2021 y 2022, el glaciar sur se dividió en dos fragmentos debido a su retroceso, un fenómeno que resalta la gravedad del problema.
Causas del retroceso
El principal factor señalado por los especialistas es el cambio climático, que afecta el equilibrio necesario para la conservación de los glaciares. Nini explicó que la disminución de lluvias y el aumento sostenido de las temperaturas intensifican el descongelamiento y dificultan la recuperación de estas reservas.
En El Bolsón, las temperaturas máximas más altas de los últimos 30 años se registraron entre 2021 y 2024, alcanzando picos de hasta 38,5°C. Este aumento de calor contribuye al deshielo acelerado, con consecuencias a nivel local y regional.
Un problema de alcance global
El retroceso de los glaciares es una preocupación mundial, íntimamente relacionada con el calentamiento global. La ONU ha declarado 2025 como el Año Internacional de la Conservación de los Glaciares, buscando sensibilizar sobre su importancia y fomentar acciones para mitigar su pérdida.
En Río Negro, las proyecciones de los científicos indican que, de mantenerse estas tendencias, la desaparición de los glaciares podría comprometer seriamente el abastecimiento hídrico. Este problema ya es evidente en la cuenca del arroyo Pedregoso, que depende directamente de los glaciares del cerro Perito Moreno.
Llamado a la acción
Ante este panorama, los especialistas insisten en la necesidad de gestionar de manera más eficiente los recursos hídricos y planificar fuentes alternativas de agua para las comunidades locales.
“Cuando el glaciar deje de existir, no habrá agua suficiente para cubrir la demanda actual. Es urgente fortalecer el uso racional del recurso y prever soluciones antes de que el problema sea irreversible”, concluyó Nini.
El desafío de conservar los glaciares no solo es una cuestión ambiental, sino una prioridad para garantizar la sostenibilidad de las comunidades que dependen de ellos en la Patagonia y en todo el mundo.






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