En Junín de los Andes, el río Curruhué se congeló por completo, revelando truchas nadando bajo una capa de hielo. El fenómeno sorprendió a los habitantes locales y a los expertos en pesca deportiva.
Durante la ola polar que azotó la Patagonia, Junín de los Andes fue escenario de un fenómeno natural asombroso. El río Curruhué, conocido por su belleza y diversidad acuática, amaneció completamente congelado, permitiendo observar truchas moviéndose bajo la capa de hielo. Las bajas temperaturas, que alcanzaron los -16°C, fueron suficientes para solidificar la superficie del agua, creando una escena que parecía sacada de un documental invernal.
El evento fue capturado en video por un residente local y rápidamente se difundió entre los habitantes de la zona. La imagen de las truchas nadando bajo el hielo dejó perplejos tanto a vecinos como a expertos. Un guía de pesca, habituado a recorrer el río durante todo el año, expresó su asombro al afirmar que nunca había presenciado algo similar.
El río Curruhué, que nace en el lago homónimo dentro del Parque Nacional Lanín y desemboca en el río Chimehuín, es un destino popular para los pescadores deportivos. Su agua clara y corriente constante alberga diversas especies de truchas, como la arcoíris, marrón y fontinalis. A pesar de su corta extensión, el río desempeña un papel crucial en el ecosistema local y en la oferta turística de la región.
Este fenómeno no solo destaca la belleza natural de la zona, sino que también pone de relieve los efectos del cambio climático en el comportamiento de los ecosistemas acuáticos. El congelamiento total de un río, aunque raro, es un recordatorio de la fragilidad y la interconexión de nuestros entornos naturales.






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