Un equipo técnico logró la extracción tras registrar su comportamiento con cámaras trampa. Los animales rondaban el área de la casa del guardaparque.

Después de meses de trabajo coordinado y análisis en terreno, un operativo conjunto permitió capturar ocho jabalíes en el área del Parque Municipal Llao Llao, ubicado al oeste de Bariloche. La intervención se realizó en el marco de un plan de control de fauna silvestre, tras detectar la presencia sistemática de 26 ejemplares distribuidos en tres piaras que merodeaban zonas frecuentadas por turistas.

La estrategia para lograr las capturas se desplegó en varias etapas. Primero, se identificaron los puntos de mayor concurrencia de jabalíes. La zona de la casa del guardaparque, en cercanías del Puente Romano y el área próxima a Villa Tacul, reveló una alta actividad de estos animales. Las marcas dejadas en el suelo —conocidas como “osadas”, es decir, huellas profundas en el barro generadas al remover la tierra para buscar raíces, gusanos y bulbos— fueron el primer indicio. A partir de allí, se diseñó un plan que incluyó cebado, registro con cámaras trampa, instalación de jaulas, captura y extracción.

El trabajo fue encabezado por un equipo conformado por la Subsecretaría de Fauna Silvestre, la Secretaría de Ganadería de Río Negro, la Subsecretaría de Planificación y Medio Ambiente del Municipio de Bariloche, y el cuerpo de guardaparques de la seccional Llao Llao. Además, se sumó el médico veterinario Martín Abad, técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Carmen de Patagones, con experiencia previa en la captura de jabalíes en Viedma y Patagones.

El proceso comenzó con la colocación de alimento para atraer a los animales: primero se dispersaron granos de cebada y maíz, luego se incorporaron manzanas silvestres, y finalmente se utilizó bagazo cervecero, un subproducto de la fermentación de la cebada. En paralelo, se instalaron cámaras de fototrampeo, que permitieron registrar con precisión la hora, frecuencia y composición de los grupos.

Los resultados no tardaron en llegar. Las cámaras revelaron la presencia de tres piaras. La primera, compuesta por nueve ejemplares —tres adultos y seis juveniles—, aparecía diariamente a partir de las 19:30. La segunda, integrada por doce animales —también tres adultos y nueve juveniles—, ingresaba después de las 22 y solía retirarse antes de la medianoche. La tercera, conformada únicamente por cinco adultos, tenía un comportamiento más esporádico y se acercaba entre las 5 y las 6 de la madrugada, solo algunos días.

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