Observaciones recientes revelan un déficit de aproximadamente un 30 % respecto al promedio habitual. Este fenómeno amenaza el abastecimiento de agua y afecta al turismo.
Este invierno, regiones adyacentes a la Cordillera de los Andes en Argentina presentan acumulaciones de nieve marcadamente inferiores a años anteriores. Aunque en los picos más elevados aún se aprecia el blanco característico, la cobertura general está muy por debajo de los registros históricos.
Los especialistas del Conicet estiman que el déficit de nieve se acerca al 30 % en comparación con las medias habituales para esta época. Esto preocupa por las posibles consecuencias en el flujo hídrico que sustenta la primavera y el verano.
Señalan que la falta de nieve no solo impacta en la disponibilidad de agua para riego y consumo, sino también perturba la actividad turística de la región cordillerana. Los centros de montaña, que dependen del manto nival, ya empiezan a sentir las consecuencias.
Los expertos advierten que estas condiciones podrían repetirse en futuras temporadas si no se implementan políticas de mitigación. El cambio climático emerge como uno de los factores clave detrás de esta merma en la nieve, con efectos que podrían intensificarse en los próximos años.






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